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After sun y reparación natural: cómo calmar la piel tras el sol

After sun y reparación natural: cómo calmar la piel tras el sol

Aplicar un after sun al volver de la playa o la piscina es tan importante como haberte protegido antes de salir al sol. La piel, aunque no se haya quemado, termina el día deshidratada y sensible, y necesita un cuidado específico para recuperarse bien antes de que ese desgaste se note en forma de sequedad o manchas.

¿Qué le pasa a la piel después de tomar el sol?

Aunque no aparezca enrojecimiento, la piel pierde agua a través de sus capas más superficiales y su barrera protectora se debilita temporalmente. A esto se suma la acumulación de radicales libres, relacionados con el envejecimiento prematuro, y una sensación de tirantez que se agrava si, además, ha habido contacto con cloro o agua salada. Por eso el after sun cumple una función distinta a la del protector solar: no previene el daño, ayuda a repararlo una vez que ya se ha producido.

¿Por qué aplicarlo aunque no te hayas quemado?

Muchas personas solo recurren al after sun cuando la piel está visiblemente enrojecida, pero aplicarlo cada vez que hay exposición solar prolongada frena la deshidratación antes de que se convierta en descamación y ayuda a que la piel mantenga su elasticidad y luminosidad durante más días. Saltarse este paso no provoca un daño inmediato, pero sí un desgaste que se acumula verano tras verano, hasta notarse en una piel más apagada de lo habitual.

Los ingredientes que marcan la diferencia

El aloe vera es, con diferencia, el ingrediente más asociado al after sun: calma el enrojecimiento y aporta hidratación casi al instante, por eso el gel de aloe vera puede aplicarse solo o junto a tu crema habitual cuando la piel pide un extra de frescor. El pantenol y el ácido hialurónico refuerzan la reparación de la barrera cutánea, mientras que la vitamina E ayuda a frenar el efecto de los radicales libres acumulados durante el día. Cuando la piel está claramente enrojecida o con una quemadura leve, conviene ir un paso más allá y recurrir a la calamina de Kefus, un activo calmante y refrescante pensado precisamente para esas zonas más afectadas. Para el resto del cuerpo, puedes sellar esta hidratación con una textura ligera como la body milk de rosa mosqueta o la body milk de aceite de hipérico, ambas también disponibles en formato de 100 ml, perfectas para llevar en el bolso de playa o guardar en la nevera para un extra de frescor.

¿Cómo aplicar el after sun para notar la diferencia?

La rutina no tiene que ser complicada para ser eficaz:

  1. Enjuaga la piel con agua templada, nunca caliente, para retirar sal, cloro o restos de crema solar.
  2. Aplica el after sun Reparador sobre la piel aún ligeramente húmeda, para favorecer la absorción.
  3. Si hay zonas enrojecidas, refuerza con calamina antes de continuar con la crema hidratante habitual.

Repetir estos pasos cada vez que ha habido sol, y no solo cuando aparece una quemadura, es lo que marca la diferencia entre una piel que se recupera bien y otra que acumula daño con el paso de los veranos.

Dale a tu piel el cuidado que merece después de cada día de sol

Cuidar la piel no termina al retirar el protector solar, sino que continúa horas después de la exposición. Tener un after sun natural a mano, con ingredientes como el aloe vera o la calamina cuando la piel lo pida, es una de las formas más sencillas de llegar al final del verano sin esa sequedad acumulada que tanto cuesta revertir después. Si quieres empezar por lo básico, el after sun reparador de Kefus está pensado precisamente para eso: acompañar a tu piel cada día de verano.

 



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