Tener un equipo de radiofrecuencia facial en tu centro no garantiza por sí solo buenos resultados: la diferencia está en el protocolo que hay detrás. La frecuencia de las sesiones, el conductor que se usa y las precauciones que se revisan antes de empezar son los tres factores que más influyen en lo que tu clienta nota al salir de cabina.
¿Con qué frecuencia planificar las sesiones?
Los resultados de la radiofrecuencia facial son acumulativos: se notan más cuantas más sesiones se completan, y no desde la primera. Lo habitual es planificar entre 6 y 10 sesiones, con una periodicidad semanal, y reforzar después con sesiones de mantenimiento un par de veces al año para que el efecto se sostenga en el tiempo. Saltarse esta continuidad, o espaciar demasiado las sesiones al principio, suele traducirse en resultados menos visibles y en una clienta menos convencida de repetir.
¿Por qué la crema conductora es la base de cada sesión?
Ningún protocolo de radiofrecuencia funciona bien sin el conductor adecuado. Un gel de ultrasonidos no cumple la misma función: su formulación está pensada para ondas sonoras, no para facilitar el paso de la corriente eléctrica. Las cremas conductoras faciales de Kefu, reducen la resistencia de la piel al paso de la corriente, permiten que el electrodo deslice con comodidad durante toda la sesión y, de paso, hidratan y calman la piel tratada.
Dentro de esta misma categoría encontrarás versiones pensadas para necesidades distintas, lo que te permite adaptar el conductor al objetivo de cada clienta en lugar de usar siempre el mismo:
|
Objetivo del tratamiento |
Tipo de crema conductora |
|
Arrugas y líneas de expresión |
Antiarrugas |
|
Manchas o tono apagado |
Antimanchas |
|
Contorno de ojos y bolsas |
Textura específica para zona delicada |
|
Flacidez general del óvalo |
Reafirmante o lifting |
|
Pieles muy secas o sensibles |
Hidratante o nutritiva |
¿Qué contraindicaciones hay que revisar antes de cada sesión?
Antes de empezar cualquier sesión conviene repasar la anamnesis de la clienta. De forma general, la radiofrecuencia facial no está indicada durante el embarazo, en personas con marcapasos o implantes metálicos en la zona a tratar, ni sobre piel con rosácea activa o irritación visible. Ante cualquier duda razonable, lo más prudente como profesional es posponer la sesión antes que asumir un riesgo innecesario.
Un protocolo bien planteado se nota en los resultados
La radiofrecuencia facial da buenos resultados cuando se aplica con criterio: sesiones planificadas con constancia, el conductor adecuado para cada objetivo y una revisión previa de contraindicaciones. Ese es el verdadero diferencial de un centro frente a otro, más allá del equipo que se tenga en cabina.
